viernes 6 de noviembre de 2009

Teresa Forcades promueve una Plataforma ciudadana por el tema de la gripe A

La Comisión de Ética y medicamentos de Justicia i Pau, presidida por Arcadi Oliveres, ha aceptado coordinar la plataforma ciudadana.

Teresa Forcades, Doctora en Economía y Teóloga, nos expone en su famoso vídeo sobre la Gripe A datos científicos, irregularidades que hay que explicar, las consecuencias políticas de la declaración de "pandemia" y como reflexión final, entre otras cosas, nos dice: "Mientras no se aclaren estos hechos, el riesgo de que puedan distribuirse vacunas contaminadas este invierno y el riesgo de que puedan llegar a adoptarse medidas legales coercitivas para forzar la vacunación, son riesgos reales que en ningún caso hay que infravalorar". Y termina con una propuesta:

"Además de mantener la calma, tomar precauciones sensatas para evitar el contagio y no dejarse vacunar, cosa que ya proponen muchas personas con sentido común en nuestro país

Hago un llamamiento a activar con carácter urgente los mecanismos legales y de participación ciudadana necesarios para asegurar de forma rotunda que no se podrá forzar a nadie en nuestro país a ser vacunado en contra de su voluntad, y que los que decidan libremente vacunarse no serán privados del derecho a exigir responsabilidades ni del derecho a ser compensados económicamente (ellos o sus familiares) en caso que la vacuna les cause una enfermedad grave o la muerte."

En una entrada de su blog, Teresa Forcades comenta cómo se concretaría la iniciativa de la plataforma ciudadana (en catalán):

"Tal com jo la imagino es tractaria de redactar un brevíssim document que contingués les dues propostes que faig al final de l’escrit sobre la grip A: que ningú en el nostre país no pugui ser vacunat contra la seva voluntat i que els qui lliurement decideixin vacunar-se no siguin privats del seu dret a exigir responsabilitats i a ser compensats en cas de danys greus. Es tractaria de fer circular aquest brevíssim document per tal que totes les entitats que vulguin adherir-s’hi ho puguin fer. Si l’adhesió fos suficientment ampla, es podria aleshores demanar al govern que es comprometi públicament a garantir aquests dos punts. Espero poder-vos informar millor en els propers dies de si la iniciativa tira endavant. Encara que he estat jo qui l’ha proposada i penso fer-hi costat fins al final, no tinc capacitat ni vocació per coordinar-la i estic buscant qui ho pugui fer."

La última entrada del blog de Teresa anuncia que la "Comisión de Ética y medicamentos" de Justicia i Pau, presidida por Arcadi Oliveres, ha aceptado coordinar su propuesta de plataforma ciudadana.

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La UE investiga cinco muertes producidas después de recibir la vacuna contra la gripe A

Cinco europeos han muerto poco tiempo después de ser vacunados contra la gripe A. La alarma se disparó cuando uno de ellos falleció apenas unos minutos después de recibir la dosis. El viceministro de Salud del Parlamento ha sido quien ha alertado a la Unión Europea de estos casos –fuentes no oficiales apuntan a que se trata de cuatro suecos y un suizo- y el de 190 enfermeras más que han presentado reacciones alérgicas “demasiado complicadas” tras haber recibido la vacuna contra el virus H1N1. Para quitarle hierro al asunto, el viceministro barajó una posibilidad: “Podrían haber muerto por otras complicaciones”.

A lo que no ha hecho mención el mandatario pero sí le ha preguntado la ministra polaca de Sanidad, Ewa Kopacz, es si las vacunas se han fabricado tan rápido que tal vez no hayan pasado los controles que necesita cualquier vacuna que llegue al mercado y si se han verificado los efectos secundarios que podría provocar su administración.

Kopacz no ha perdido el tiempo para lanzar a la Unión Europea, una a una, las razones por las que Polonia todavía no ha comprado vacunas contra el nuevo virus: “¿Por qué no se especifica la composición de estas vacunas? ¿Por qué no se ha facilitado un informe con sus efectos secundarios, como tienen todas las vacunas? ¿No los tiene o es que tal vez no se han comprobado? ¿Por qué los fabricantes no quieren lanzar ellos mismos la vacuna al mercado si es tan maravillosa? Los distribuidores que compran la vacuna no disponen de ningún estudio que detalle meticulosamente la composición de estas dosis”. Asimismo, Kopacz pregunta a la UE por qué autorizó la distribución de tres vacunas como válidas y cada una de ellas muestra una cantidad de sustancias activas distintas. “¿Cuál es mejor? ¿Las tres producen la misma inmunidad frente al virus? ¿Cómo pueden producir el mismo efecto si no tienen la misma cantidad de sustancias activas?”.

Polonia ha optado por prevenir antes que curar. "Vamos a utilizar el tiempo para examinar cuidadosamente si la vacuna es fiable o no". Kopacz pone de ejemplo a su país vecino, Alemania, que compró 50 millones de dosis y sólo ha usado diez. "¿Es realmente necesario comprar tantas dosis?", deja en el aire. Fuentes no oficiales dicen que Suecia ya ha restringido el acceso a las vacunas a la espera de que se administre en otros países europeos y se puedan comparar los resultados. El Parlamento europeo dice que analizar el caso de las enfermeras podría ayudar a desentrañar este extraño misterio médico. En España, la mitad de los médicos no quieren vacunarse y una monja benedictina de Barcelona dio la vuelta al país en forma de video que desmontaba, de forma científica y divulgativa, todo el negocio montado en torno a este virus. El calendario de vacunación está fijado para dentro de diez días. ¿Quién se atreverá a vacunarse el primero?

Fuente: Artículo de Ana I. Gracia en El Confidencial (06/11/09)
Viñeta: El Roto en El País

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sábado 31 de octubre de 2009

Vídeo: Entrevista a Arcadi Oliveres. ¿Quién maneja todo esto?

Arcadi Oliveres es Doctor en Ciencias Económicas, experto en economía mundial, reconocido activista por la justícia social y la paz, y presidente de Justicia i Pau. En esta magnifica entrevista realizada por ATTAC TV, nos explica de manera sencilla y clara quién maneja los "hilos" de la política y la economía mundial.

jueves 29 de octubre de 2009

Vídeo: Teresa Forcades. Campanas por la Gripe A

Teresa Forcades, doctora en Salut Pública, hace una reflexión sobre la historia de la GRIPE A, aportando datos científicos, y enumerando las irregularidades relacionadas con el tema.

Explica las consecuencias de la declaracion de PANDEMIA, las implicaciones políticas que de ello se derivan y hace una propuesta para mantener la calma, así como un llamamiento urgente para activar los mecanismos legales y de participación ciudadana en relación a este tema.

CAMPANAS POR LA GRIPE A from ALISH on Vimeo.



Fuente: ALISH, periodista independiente
Enlace a la web de ALISH
Más información en la página del vídeo en Vimeo


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Los verdaderos piratas, por Joaquim Sempere

En 1991 se hundió el orden político de Somalia, país que sucumbió a una guerra civil empeorada por la intervención estadounidense. El colapso político dejó la sociedad somalí sin defensas, situación que fue aprovechada por navíos procedentes de Europa, Estados Unidos, China y otros países para verter en sus aguas grandes cantidades de residuos tóxicos y radioactivos. El abuso se hizo visible cuando, en 2005, un tsunami depositó en las playas y costas somalíes bidones corroídos y otras muestras de estos residuos. Según el enviado de las Naciones Unidas en Somalia Ahmadou Ould-Abdallah, la porquería tóxica acumulada en pocos días por la catástrofe marina provocó úlceras, cánceres, náuseas y malformaciones genéticas en recién nacidos y, al menos, 300 muertes.

Pero las desgracias no terminan ahí. Aprovechando el desgobierno, una multitud de barcos de pesca empezó a faenar en las aguas frente al país, incluidas sus aguas territoriales. En 2005 se calculó que pescaron allí unos 800 barcos de distintos países, muchos de ellos europeos y, más específicamente, españoles. Se estima que los ingresos generados durante un año por esta pesca extranjera ilegal ascendía a 450 millones de dólares. El resultado fue la rápida disminución de unas reservas pesqueras que eran el principal recurso para las comunidades de pescadores del país, catalogado como uno de los más pobres del mundo.

Un reportaje de Al Yazira informa de que grupos de somalíes trataron de constituir un cuerpo autodenominado “Guardacostas Voluntarios de Somalia”, reuniendo dinero con el que pagar a la empresa estadounidense Hart Security, que se dedica a entrenar y formar luchadores y mercenarios por todo el mundo –y que, años más tarde, ha actuado como mediadora para el cobro de rescates en aquellas mismas aguas: ¡negocio redondo!–. Al parecer, hubo intentos de esos guardacostas voluntarios de negociar con los buques de pesca extranjeros para que dejaran de faenar o pagaran un impuesto para seguir haciéndolo, intentos que resultaron fallidos. El desenlace final fue lo que hoy se califica como piratería somalí. En un país plagado de armas, desgarrado por bandas rivales y sometido a una situación económica desesperada, un desenlace así no debería sorprender. A la vista de lo anterior es legítimo preguntarse: ¿quiénes son, en esta historia, los verdaderos piratas?

Hay en España quien propone que los atuneros españoles (que son sobre todo vascos) lleven militares a bordo para disuadir a los piratas. En el Parlamento vasco, los votos del PP y el PNV han hecho posible el pasado 8 de octubre aprobar una moción en esta línea. El Congreso ya lo había descartado meses antes arguyendo que la legislación española no lo permite. Francia sí lo permite, y hace tiempo que en el Índico los barcos de pesca franceses llevan militares a bordo. Pero esta diferencia es de detalle: ambos países lograron que el 10 de diciembre de 2008 los ministros de Defensa de la Unión Europea aprobaran la llamada Operación Atalanta contra la piratería somalí, y que se diera luz verde al envío de entre 6 y 10 buques de guerra para “garantizar la seguridad” en el golfo de Adén con el mandato de vigilar las costas de Somalia, “incluidas sus aguas territoriales”.

Estos hechos muestran que el colonialismo no sólo no ha muerto, sino que está tomando nuevos bríos. Y un nuevo aspecto marcado por la crisis de recursos naturales, en este caso la pesca. Las flotas pesqueras de los países ricos, compuestas por buques con capacidad para moverse por todos los mares del mundo, esquilman un caladero tras otro: son las principales culpables de la sobrepesca que desde hace años viene destruyendo la capacidad de regeneración de las especies marinas y preparando un colapso de las capturas a escala mundial. Las primeras perjudicadas son las poblaciones de los países pobres que dependen de la pesca local: ellas carecen de flotas potentes para pescar lejos de sus costas. El caso somalí es uno de los más sangrantes por las circunstancias políticas internas, pero no es el único.

España está recuperando sus blasones imperiales contribuyendo a empobrecer a uno de los países más pobres del mundo. Al hacerlo no sólo comete una injusticia, sino que practica una política sin futuro también para sus habitantes. Porque cuando ya no haya caladeros por explotar en ningún rincón del mundo, ¿qué harán nuestros marineros y pescadores?

Es una indignidad aprovecharse de un país desangrado por una guerra civil y luego mandar a los soldados a defender una causa indefendible que no hace más que profundizar la tragedia de ese pueblo. Y si se quiere mirar desde otra óptica, ¿cuánto nos cuesta mantener la dotación de dos buques de guerra, un avión y 395 efectivos de la Marina española que tenemos destacados en la zona?

El caso tiene su moraleja. Un país desarrollado como España no debe, tras agotar sus propios recursos pesqueros, expandirse por los mares del mundo privando a otras poblaciones más pobres de sus medios de subsistencia, porque agrava la situación de esas poblaciones y las empuja a una resistencia que desemboca en aventuras violentas y salidas militares. La solución hay que buscarla en casa, adaptándose a unos ecosistemas dañados y gestionándolos mejor (por ejemplo, con la piscicultura como alternativa a la pesca), y adoptando medidas previsoras para que nadie se quede sin trabajo y sin fuente de ingresos. Es inquietante que se esté haciendo exactamente lo contrario: optar por la huida hacia delante y por un neoimperialismo ecológico reforzado militarmente que sólo puede redundar en un empeoramiento de la situación.

Joaquim Sempere es Profesor de Teoría Sociológica y Sociología Medioambiental de la Universidad de Barcelona

Fuente: Periódico Público. Ilustración de Ossorio

Brotes verdes, por Koldo Aldai

El otoño araña ya el verde de la inmensa arboleda. De vuelta a casa, tras paseo por la magia de un hayedo en plena mutación, pulso el botón que me acerca al mundo. Los días se encogen, la naturaleza se apaga, las hojas abrazan una tierra húmeda, pero al poner las noticias, el telediario habla de brotes verdes. Cuesta confiar en los brotes de una economía, de una civilización abocadas a repetir los mismos y graves errores. Cuesta seguir la sabia de unos brotes que se alzarán hacia un mismo cielo de beneficios mal repartidos, de dividendos a costa de la naturaleza, de prosperidad interpretada en clave de consumo…

Urbasa explota allí arriba en ocres y amarillos, pero en el valle sí observo brotes verdes. Los brotes que percibo no son noticia, no alcanzan titulares, no coinciden con los del telediario. Producir no importa qué, ni en qué cantidad; consumir no importa cómo, ni a costa de qué…, no invita a abrazar esperanza.

Veo sí, brotes de esperanza en l@s amig@s que alzan la azada y después ponen en la ensaladera los propios y frescos frutos de la tierra. Esperanza en mi pueblo, que acaba de crear un banco de semillas naturales; esperanza en las largas mesas de madera de “la sociedad” llenas de frutas y verduras biológicas a repartir entre todos l@s de la cooperativa.

Observo brotes verdes cuando el olor de un pan recién cocido alcanza mi ventana, cuando llega al pueblo nueva gente con un plano de casa ecológica bajo el brazo e ideales rebosando el corazón; cuando la plaza de esta aldea perdida en la montaña se llena de más y más niños; cuando el viejo cazador libera para siempre a sus perros encerrados y se lanza monte arriba sin lastre de metal, sin ánimo de matar nada.

Brotes verdes cuando el “comercio justo” va conquistando cada vez más estanterías, cuando las granjas se clausuran y los animales vuelven a los campos, cuando la carne sale de nuestros menús y decidimos meter sol, color y clorofila en nuestro cuerpo.

Sí, brotes verdes cuando me llama una periodista amiga “quebrada” y decide ya no dar eco al odio, a la muerte y a la guerra; cuando siento el latir de su alma al otro lado del teléfono y se manifiesta resuelta a abandonar la nómina fija, a pregonar lo nuevo.

Brotes cuando vuelvo a mi ciudad y contemplo sus paseos junto al mar inundados de bicicletas y veo a tantos amigos felices con sus hijos pedaleando. Brotes verdes cuando las grandes urbes dejan de crecer y comienzan a nutrirse los campos y sus silencios. Cuando las escuelas, los mercados, los hospitales… disminuyen en metros cuadrados, pero aumentan en calidad y trato fraterno.

Brotes verdes cuando el hambre merma y la solidaridad se extiende, cuando el plato es delante de todos los humanos y la pizarra delante de todos los niños. Brotes verdes cuando conjuramos el desánimo, el pesimismo, el “esto no hay quien lo cambie”, cuando nos tomamos de la mano y ofrendamos al mundo nuestras más sentidas oraciones, nuestras más bellas danzas, nuestros más bellos cantos.

Sí, brotes verdes cuando junt@s nos reunimos y soñamos, cuando cada quien en su propio ámbito se decide a actuar de una forma diferente, con otro modelo más solidario, con otro espíritu más integrador. Cuando prodigamos a nuestro alrededor más amor de lo que conocíamos por amor. Cuando el “juntos podemos”, sustituye al “sálvese quien pueda”. Cuando triunfa la amabilidad, la buena voluntad, la mutua ayuda… Cuando tod@s contamos, creamos, gestamos, empujamos.

La subida del Ibex 35 no nos pone. No terminamos de creer los telediarios y sus brotes de tan pálido verde. Difícilmente albergan esperanza. La esperanza no se mide por el número de coches que escupen las factorías. Poco dice el aumento del gasto entre nosotr@s, sino los estómagos satisfechos en todas las latitudes. Distingamos los brotes. Nadie pinte de verde lo que está basado en el lucro personal, en la competitividad, en la agresión a la Madre Tierra. Lo verde es compartir, es cooperación, es cocreación. Caminemos juntos sobre una tierra liberada. Alimentemos los brotes de la verdadera emancipación.

El telediario no habla de estos brotes verdes, pero es preciso anunciarlos pues están inundando absolutamente todos los rincones. Nosotr@s mism@s somos brotes de la nueva civilización que ya encarna por doquier. El inmenso planeta azul ha verdecido más de lo que imaginábamos y ya no procede callarlo. Cada un@ de nosotr@s somos esperanza. Nuestros días van de su mano.

Hay otro mundo tras estas cortinas de humo, hay brotes verdes en medio de este pertinaz asfalto. Tardarán en madurar y florecer, pero nosotr@s ya sólo vamos con su savia. Ya no caben los brotes en estas breves líneas, pronto no cabrán en nuestros campos.

Fuente: Koldo Aldai
www.foroespiritual.org
www.fundacionananta.org
www.portaldorado.com

lunes 19 de octubre de 2009

¿Todavía tiene futuro el individualismo?, por Leonardo Boff

En Estados Unidos hay una crisis más profunda que la económico-financiera. Es la crisis del estilo de sociedad que se formó desde que fuera constituida por los «padres fundadores». Es una sociedad profundamente individualista, consecuencia directa del tipo de capitalismo que fue implantado allí. La exaltación del individualismo adquirió forma de credo en un monumento delante del majestuoso Rockfeller Center en Nueva York, en el cual se puede leer el acto de fe de John D. Rockfeller Jr: «Creo en el supremo valor del individuo y en su derecho a la vida, a la libertad y a perseguir su felicidad».

En un fino análisis contenido en su clásico libro La democracia en América (1835), el magistrado francés Charles de Tocqueville (1805-1859) señaló al individualismo como la marca registrada de la nueva sociedad naciente. El individualismo se mantuvo triunfante, pero tuvo que aceptar límites debido a la conquista de los derechos sociales de los trabajadores y especialmente al surgimiento del socialismo, que contraponía otro credo, el de los valores sociales. Pero con el derrocamiento del socialismo estatal, el individualismo volvió a tener vía libre bajo el presidente Reagan hasta el punto de imponerse en todo el mundo en forma de neoliberalismo político.

Contra Barack Obama, que intenta un proyecto con claras connotaciones sociales, como salud para todos los estadounidenses y medidas colectivas para limitar la emisión de gases de efecto invernadero, el individualismo resurge con furor. Le acusan de socialista y de comunista y, en facebook, en internet, hasta no se excluye su eventual asesinato si llegara a suprimir los planes individuales de salud. Y eso que su plan de salud no es tan radical, pues, tributario todavía del individualismo tradicional, excluye de él a todos los emigrantes, que son millones.

La palabra «nosotros» es una de las más desprestigiadas de la sociedad estadounidense. Lo denuncia el respetado columnista del New York Times, Thomas L. Friedman en un excelente artículo: «Nuestros líderes, hasta el presidente, no consiguen pronunciar la palabra ‘nosotros’ sin que les produzca risa. No hay más ‘nosotros’ en la política estadounidense, en una época en que ‘nosotros’ tenemos enormes problemas -la recesión, el sistema de salud, los cambios climáticos y las guerras en Irak y en Afganistán- con los que sólo vamos poder lidiar si la palabra ‘nosotros’ tiene una connotación colectiva» (JB 01/10/09).

Sucede que, por falta de un contrato social mundial, Estados Unidos se presenta como la potencia dominante, que prácticamente decide los destinos de la humanidad. Su arraigado individualismo proyectado al mundo se muestra absolutamente inadecuado para señalar un rumbo al ‘nosotros’ humano. Ese individualismo no tiene ya futuro.

Se hace cada vez más urgente un gobierno global que sustituya el unilateralismo monocéntrico. O desplazamos el eje del ‘yo’ (mi economía, mi fuerza militar, mi futuro) hacia ‘nosotros’ (nuestro sistema de producción nuestra política y nuestro futuro común) o difícilmente evitaremos una tragedia, no sólo individual sino colectiva. Independientemente de ser socialistas o no, lo social y lo planetario deben orientar el destino común de la humanidad.

Pero, ¿por qué ese individualismo tan arraigado? Porque está fundado en un dato real del proceso evolutivo y antropogénico, pero asumido de forma reduccionista. Los cosmólogos nos aseguran que hay dos tendencias en todos los seres, especialmente en los seres vivos: la de auto-afirmación (yo) y la de integración en un todo mayor (nosotros). Por la autoafirmación cada ser defiende su existencia; si no, desaparece. Pero por otro lado, nunca está sólo, está siempre enredado en un tejido de relaciones que lo integra y le facilita la supervivencia.

Las dos tendencias coexisten, juntas construyen cada ser y sustentan la biodiversidad. Excluyendo una de ellas surgen patologías. El ‘yo’ sin el ‘nosotros’ lleva al individualismo y al capitalismo como su expresión económica. El ‘nosotros’ sin el ‘yo’ desemboca en el socialismo estatal y en el colectivismo económico. El equilibrio entre el ‘yo’ y el ‘nosotros’ se encuentra en la democracia participativa que articula ambos polos. Ella acoge al individuo (yo) y lo ve siempre insertado en una sociedad mayor (nosotros), como ciudadano.

Hoy necesitamos una hiperdemocracia que valore cada ser y a cada persona y garantice la sostenibilidad de lo colectivo que es la geosociedad naciente.

Fuente: Koinonia
Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor, más información en Wikipedia

Imagen: Revista Fusión

La decadencia del materialismo. Un ensayo lúcido sobre las consecuencias constructivas de la crisis

En palabras del poeta y economista norteamericano Wendell Berry, "por todas partes en el mundo desarrollado las comunidades humanas y sus soportes naturales y culturales están siendo destruidos, no por desastres naturales o intervención divina o por una invasión de fuerzas enemigas, sino por una forma de vandalismo legalizado que se denomina la economía".

Ésta es una de las provocadoras citas que recoge Buena crisis, del doctor en Filosofía, Jordi Pigem (Barcelona, 1964), profesor invitado de la Universidad de Barcelona y cuyas tesis han sido expuestas y elogiadas en universidades de reconocido prestigio como Columbia, Oxford y Venecia.

A diferencia de la gran mayoría de expertos, Pigem no se limita a analizar la realidad económica solamente mediante números, datos y cifras. De hecho, cuestiona la fe ciega que se tiene en el sistema monetario, que de forma interesada correlaciona el crecimiento económico con el incremento del bienestar de la sociedad. Para desenmascarar esta enorme falacia, responsable de la conducta inconsciente y codiciosa de las instituciones y organizaciones establecidas, Pigem hace uso de una lucidez y una asertividad difícilmente rebatibles.

Este filósofo visionario escribe con letra bien clara acerca de lo que muchos piensan y muy pocos se atreven a decir: que el actual modelo de crecimiento económico es una "grave enfermedad" que padece la humanidad y que, en contraposición al pensamiento mayoritario, "la crisis es el proceso de cambio y evolución necesario para lograr la curación".

Así, "nuestra crisis global es una oportunidad de sanar un sistema obsoleto, cuyas patologías hasta ahora habían quedado enmascaradas por la bonanza económica y los espejismos del consumo". Lo cierto es que "más del 98% de las transacciones monetarias que se efectúan en el mundo no corresponden a la economía real, sino a dinero ávido de beneficios a corto plazo que circula por mundos abstractos, desligados de bienes reales y de criterios éticos, sociales o ecológicos".

Y mientras el fraude y la corrupción se consolidan como los pilares del sistema financiero, "el mundo se ha convertido en un gran taller, que produce para que podamos consumir a fin de que podamos seguir produciendo", lo que ha propiciado un nivel de consumo innecesario e insostenible. De hecho, "si toda la humanidad viviera como los españoles, se necesitarían los recursos de dos Tierras y media para proporcionar los bienes consumidos", calcula Pigem.

Pero entonces, ¿cómo hemos llegado a crear una economía que va en contra del bienestar de los seres humanos y que además crece año tras año por medio de la destrucción del planeta? Si bien la respuesta no es fácil, Pigem apunta que "si hubiera que resumir el espíritu de nuestra época con un solo concepto, materialismo sería un excelente candidato".

Dado que la mayoría cree que "lo único que realmente existe es la materia tangible, inerte y cuantificable, lo normal es llevar una existencia carente de sentido, cuyo principal indicador es la dolorosa experiencia de sentir un profundo vacío interior". Y, con la finalidad de buscar un alivio temporal para llenarlo, "la sociedad recurre a la acumulación de dinero y posesiones, que terminan por convertirse en drogas que requieren cada vez dosis mayores"

Según este filósofo, "la filosofía del materialismo ha entrado en crisis, pues es del todo ineficiente". Y aquí es donde comienza un nuevo y apasionante viaje hacia lo desconocido, tanto en el ámbito individual como en el colectivo. "El primer paso comienza cuestionando seriamente si es cierto que la única realidad es la materia o se trata, más bien, de otro espejismo".

Pigem aboga por abrir la mente y el corazón para "aprender a vivir en plenitud", lo que implica, irremediablemente, "reconocer el valor de lo intangible, como la creatividad, la solidaridad, la sabiduría y la alegría de convivir y cooperar". De ahí que "la sociedad del futuro será posmaterialista o no será". El puente entre ambas parece ser la adopción de "la filosofía del decrecimiento, que prescinde del crecimiento como quien prescinde de una religión que dejó de tener sentido".

BUENA CRISIS. HACIA UN MUNDO POSTMATERIALISTA
Jordi Pigem
Editorial Kairós
ISBN 978-847245-729-4

Fuente: Artículo de Borja Vilaseca en el Diario El País

También puedes leer en este blog:
Buena crisis, nuevo libro de Jordi Pigem